Imagina un río en su estado natural. Piensa en la exuberante vegetación al margen de su cauce — hablamos de la vegetación ripícola — una parte singular y muy vulnerable de los ríos. Por desgracia, a día de hoy, esta imagen es cada vez más difícil de encontrar.
La vegetación de ribera forma una comunidad natural característica que se desarrolla bajo la influencia directa del río, dando lugar a la denominada galería o zona ripícola. Esta zona es extremadamente diversa en tipos de hábitats, vegetación y formas de vida silvestres y cumple una función fundamental en la dinámica del ecosistema del valle fluvial. La existencia de ríos que aun conservan una extensa vegetación ripícola autóctona, es decir, característica de una región biogeográfica específica, es cada vez más escasa, debido al alto nivel de degradación y modificación en el que se encuentran.
El objetivo de este proyecto es la aportación de ideas para el desarrollo de estrategias de gestión forestal integrada de las zonas ripícolas, que tengan en consideración su potencial económico, sus características naturales y su importancia como corredores ecológicos. En este sentido, se pretende contribuir con la rehabilitación y/o restauración de dichos ecosistemas.
El término RIPIDURABLE se compone de dos vocablos: “RIPI” —
del
latín ripa, que significa ribera — y “DURABLE”—que en francés quiere decir sostenible. El término expresa la idea fundamental
del
proyecto: “ribera sostenible”. Así mismo, el proyecto intenta aliar el potencial económico de estas zonas con su función fundamental en la conservación de la naturaleza, del agua, del suelo y
del
paisaje, mediante una gestión racional.